Un buen NO a tiempo es una de las decisiones más rentables que puedes tomar en tu vida profesional, aunque al principio te haga sentir incómodo y te dé la sensación de que estás rompiendo alguna norma no escrita sobre ser amable, colaborador y siempre disponible.
La realidad es que ese NO puede decirse con educación, con elegancia y con argumentos, pero sigue siendo un límite, y los límites no se negocian cuando sabes que estás defendiendo tu tiempo, tu trabajo y tu dignidad.
Durante años muchos hemos confundido ser resolutivos con ser serviciales, ser comprometidos con ser sumisos y ser profesionales con tragar con todo, y esa confusión tiene un precio muy alto, porque cuando siempre dices que sí, la gente deja de valorar tu esfuerzo y empieza a considerarlo una obligación. Te conviertes en el recurso fácil, en el que siempre está, en el que nunca protesta, y lo peor es que poco a poco normalizas situaciones que, vistas desde fuera, son claramente abusivas.
Lo más irónico de todo es que el día que empiezas a decir NO descubres que el mundo no se acaba, que la mayoría de los problemas no eran tuyos y que muchas personas te respetan más cuando te plantas que cuando te adaptas.
También descubres otra cosa todavía más reveladora: quien se enfada cuando pones límites suele ser quien más se beneficiaba de que no los tuvieras.
Hoy lo tengo claro y no me tiembla el pulso al decirlo, prefiero parecer borde que parecer bobo y servil, prefiero incomodar a alguien durante un minuto que permitir que me falten al respeto durante años, porque el respeto no se mendiga ni se negocia, se ejerce.
Y si alguien necesita que se lo diga más claro, entonces lo diré sin rodeos, porque el que es tonto y abusa de la paciencia ajena, cuanto antes se dé cuenta, mejor para todos.
Feliz semana.
Recuerda ....Haz las cosas bien.
Siempre.
#senior #work
#MarcaPersonal #liderazgo #Reflexiones
#opinion #LinkedIn #opentowork
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Autor de la obra desconocido
Durante años muchos hemos confundido ser resolutivos con ser serviciales, ser comprometidos con ser sumisos y ser profesionales con tragar con todo, y esa confusión tiene un precio muy alto, porque cuando siempre dices que sí, la gente deja de valorar tu esfuerzo y empieza a considerarlo una obligación. Te conviertes en el recurso fácil, en el que siempre está, en el que nunca protesta, y lo peor es que poco a poco normalizas situaciones que, vistas desde fuera, son claramente abusivas.
Lo más irónico de todo es que el día que empiezas a decir NO descubres que el mundo no se acaba, que la mayoría de los problemas no eran tuyos y que muchas personas te respetan más cuando te plantas que cuando te adaptas.
También descubres otra cosa todavía más reveladora: quien se enfada cuando pones límites suele ser quien más se beneficiaba de que no los tuvieras.
Hoy lo tengo claro y no me tiembla el pulso al decirlo, prefiero parecer borde que parecer bobo y servil, prefiero incomodar a alguien durante un minuto que permitir que me falten al respeto durante años, porque el respeto no se mendiga ni se negocia, se ejerce.
Y si alguien necesita que se lo diga más claro, entonces lo diré sin rodeos, porque el que es tonto y abusa de la paciencia ajena, cuanto antes se dé cuenta, mejor para todos.
Feliz semana.
Recuerda ....Haz las cosas bien.
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